CNT Dice
  • Ley mordaza a médicos del sector salud de Tamaulipas.

La Santa Inquisición

Los tiempos modernos marcan al oficio del servidor público como uno de los más complejos.

Y ya no tanto por la labor que realizan en una dependencia para beneficiar a la población en general, sino por lo que deben dejar de hacer para conservar su empleo.

Las redes sociales han servido de herramienta primordial para ponerles lupa a los funcionarios y han logrado tumbar a varios, incluso de primer nivel a nivel nacional.

Se ha exhibido cuando se estacionan en lugares prohibidos; cuando usan los vehículos oficiales para cuestiones personales (mudanzas, compras locales, shopping y hasta en paseos).

A eso agréguele que mucha gente no sabe el contexto de alguna situación y sólo le da compartir sin percatarse si en verdad ese servidor público está cometiendo alguna irregularidad.

Hoy los funcionarios deben tener cuidado hasta cuando sacan a pasear a su perro para no ser mostrados y con ello pierdan su chamba. No sea que la “Santa Inquisición” de las redes sociales no les parezca algo que hagan para exhibirlos y pedir que dejen su cargo.

Y no hablo solamente de aquellos funcionarios de primer nivel, es decir, gobernantes, legisladores, secretarios o alcaldes, sino de aquel empleado común de alguna dependencia oficial, que al final de cuentas han sido los más afectados por este fenómeno.

Ahora los servidores públicos ya no pueden ni tomarse una cerveza en algún restaurante en un momento de relax o de descanso porque hasta eso le molesta a la gente: “sí, claro, está emborrachándose con el dinero de nuestros impuestos”, comentan.

¿Sí o no?

Es más, no pueden pasar al Oxxo por un café o una coca, porque ya les inventan que andan comprando cerveza y cigarros despilfarrando el dinero del pobre pueblo oprimido.

¿Acaso me equivoco?

Ya no pueden regañar a la mascota o darle un chanclazo porque se les vienen encima: “no es justo que trate así a los animales #RenunciaFulanoDeTal”.

Ya no pueden reclamar algún mal servicio en el restaurante porque entonces les increpan que, además de gastarse el dinero de la población en un lugar de esos, trata mal al empleado, sin saber si el mesero, a lo mejor le hizo una grosería o no le entregó el cambio completo: “Si así trata a un humilde mesero, cómo ha de tratar al pueblo, #LordFuncionario”.

Ahora ya no pueden ni convivir en familia o con amigos y echar relajo porque si alguien lo graba y lo quiere exhibir, hacen escarnio de él (o de ella): “Seguro es del PRI, #NiUnVotoAlPRI”.

Y ya ni hablar si tienen algún accidente de tránsito, porque siempre tendrán la culpa: Y les ponen los motes de moda como “#LordSuburban” o algo así y no se detienen a pensar que quizás la otra persona tuvo la culpa de ese percance o que bien, nadie está exento de verse involucrado en un incidente de tránsito.

En fin, realmente, los servidores públicos tienen ahora un panorama complicado. Y ahora más, mucho más. Porque son aquellos que en su momento promovieron este tipo de situaciones cuando eran oposición y ahora que están o estarán en el poder, estarán en la lupa ciudadana de los nuevos opositores.

Olvidemos el asunto de la corrupción, porque ahí sí tienen una obligación legal y todos debemos estar pendientes de que los recursos públicos sean bien utilizados y los recursos materiales también.

Pero esta gente, ya por ser figura pública, debe tener cuidado hasta de lo que compran en el supermercado, si no, son exhibidos en ese Tribunal Ciudadano llamado redes sociales y en donde todos somos jueces.

No se trata de defenderlos. No, para nada; sólo de ver lo difícil que la tienen.

EN CINCO PALABRAS: Ya no es como antes.

PUNTO FINAL.- Hay lealtades que se ganan, otras que se compran y otras que son por interés.

Twitter: @Mauri_Zapata

1 comentario en La Santa Inquisición

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*


error: El contenido de este sitio está protegido por CNT.