CNT Dice
  • Dime quién quiere debatir y te diré quién va abajo en las encuestas.

Fiesta y tradición del día de muertos

En últimas fechas hemos visto que fanáticos religiosos se oponen a la celebración del día de muertos o Halloween. Esta fiesta de origen Irlandés se celebra la noche del 31 de octubre en países anglosajones como Canadá, Australia, Inglaterra y Estados Unidos, teniendo éste último la mayor difusión mediática y cultural debido a la transmisión de usos y costumbres de los inmigrantes irlandeses.

Esta celebración de los muertos se lleva a cabo en todos los países del planeta, cada uno con sus propias características.

México no es la excepción, ya que desde nuestros ancestros indígenas prehispánicos se la conmemorado a los muertos en múltiples escenarios coloridos de fiestas y tradiciones, ya que la muerte también es motivo de jolgorio. La Fiesta de Muertos se celebra en todo el país de manera más o menos similar, aunque cada región tiene sus propios rasgos.

A pesar de ese algo desconocido que produce el temor a la muerte, los mexicanos no la vemos como algo triste, al contrario nos burlamos de ella utilizando en nuestro lenguaje popular diferentes maneras de llamarla como: la parca, la calaca, la pelona, la flaca o la huesuda.

La mayoría de las familias mexicanas visitan a sus muertos en los panteones, además acostumbran hacer su propio altar de muertos.

El dos de noviembre, Día de Muertos, es de recuerdo luctuoso hacia el ser querido que se ha marchado, es una ocasión de reflexión, de arrepentimiento o de desahogo frente a la tumba del ser querido que ya no está. En esta fecha el dolor y el llanto se mezclan con la ironía con que los vivos retan a la muerte y hacen mofa de sus propios temores con bromas y juegos de muerte colmados de picardía.

Los panteones son concurridos por millones de personas que asisten a saludar a sus muertos. Sepulcros tapizados de flores y los mejores manjares típicos de nuestra cocina, son una costumbre muy mexicana.

También se acostumbra llevarles música, o simplemente a la familia para que esté con ellos. Es el día en que los muertos salen de sus tumbas para disfrutar del platillo que en vida, fue su favorito.

En esta fecha los vendedores de flores hacen su agosto, los panaderos elaboran sus panes de muerto, los artesanos construyen pequeños monumentos en homenaje a la muerte y las plumas más ágiles crean las “calaveras”, para dar vida a cartones, caricaturas de los vivos, muy al estilo de José Guadalupe Posada.

La muerte es flaca y no ha de poder conmigo.

Al fin que para morir nacimos.

A mí las calaveras me pelan los dientes

Estos son algunos refranes que el pueblo mexicano con su característico sentido del humor ha recreado para burlarse de la muerte.

Según la Iglesia Católica el día primero de noviembre es fiesta de todos los santos, es decir de todos los bienaventurados que ya están en el cielo gozando de Dios; como son los ángeles, la Virgen María, los Apóstoles, los niños bautizados y todos los demás santos que tuvieron una vida ejemplar.

A las ofrendas del dos de noviembre, que año con año se celebran, últimamente les han llamado “El culto a los muertos”. Esta tradición popular, es variable según la costumbre de cada región, estado o nación, pero todos tienen un común denominador que es recordar a los muertos ya sea familiares o amigos a quienes se les dedican altares adornados con comida, pan, fruta y hasta bebidas alcohólicas y cigarros.

En algunos hogares de México se prepara el altar de muertos para el difunto de la casa. En él se colocan objetos que la persona disfrutaba en vida. Su fotografía ocupa el lugar principal del altar; a su lado se ponen los platillos que más le gustaban, sus cosas predilectas, un libro, cigarros, hasta la botella de licor que prefería.

La celebración del Día de Muertos es mezcla de una devoción mística donde se conjuga lo religioso y lo pagano, el miedo y la burla.

La muerte no siempre es solemnidad, se juega con ella, se invita a la “calaca” para hacer mofa de ella con versos que la satirizan, se le ridiculiza en caricaturas y se le hacen canciones. También se le come en las calaveritas de azúcar, o bien se saborean los huesos de la “pelona” sopeados en un espeso chocolate cuando se come el pan de muertos.

Otra antigua costumbre que se lleva a cabo en estas fechas, consiste en la elaboración de calaveras, pero no las de dulce, sino las escritas. Se trata de versos satíricos de personajes populares, que se dirigen entre sí, familiares o compañeros de trabajo.

En canciones y corridos también se han ocupado de la muerte, o en algunas obras teatrales, como la de “Don Juan Tenorio”, del español José Zorrilla.

Otra tradición, es que los niños salgan a la calle con cajas recortadas como máscaras e iluminadas con una vela para pedir su calaverita.

Entre los mexicanos la muerte tiene un sentido singular: A veces aparece como una arraigada tradición que hinca sus profundas tradiciones en el pasado indígena; en otras mueven y deslizan figuras del recuerdo.

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*


error: El contenido de este sitio está protegido por CNT.