CNT Dice
  • Se pelean tres la jefatura de prensa del próximo gobierno municipal de #CdVictoria

Buen chiste… en serio

Alguna vez, en un centro de trabajo, escuché decir a un ingeniero ‘jalapeño’ -oriundo de Jalapa- que en diciembre de 1982, con el nuevo gabinete presidencial, le ofrecían un alto puesto directivo en una dependencia federal. 

Hombre maduro, el veracruzano, estaba muy molesto porque al presidente Miguel de la Madrid Hurtado (1982-1988), ‘se le ocurrió’ la entrada en vigor de “La Renovación Moral de la Sociedad” por lo que el ingeniero atinó a decir: “…tanto tiempo esperar para entrar al gobierno… y ahora resulta que nadie va a robar…”  

La anécdota parece broma, pero ha sido muy real y el oriundo de la capital veracruzana, en serio demuestra su enojo no solo en la expresión verbal, sino en la facial y quizá movido por la burocracia, o el amor, el personaje de marras sigue avecindado en Tamaulipas desde hace varias décadas. 

El lema presidencial de Miguel de la Madrid viene a colación cuando nos enteramos de que el virtual presidente electo, Manuel López Obrador (2018-2024), ha declarado sobre mil temas y en todos los casos la austeridad de los funcionarios pareciera tiene prioridad y así como el ingeniero jalapeño de la cita, tengo la sensación de que todo será “atolito con el dedo”, como aquél sexenio.

Los altísimos salarios del sexenio que se va y, los que ya pasaron, se pueden catalogar de ofensivos para la población trabajadora del país, aunque resulta inexplicable la parsimonia de los connacionales por estos escándalos silenciosos.

Los ciudadanos, la clase trabajadora, los que pagamos impuestos quizá hemos adoptado una complicidad con el silencio público, porque desde nuestra área de confort, donde el rincón complaciente, entramos a una comodidad evitando el enfrentamiento con el gobierno o con nuestros propios legisladores.

El próximo ocupante de la Silla en el Poder de México, ya hizo público no solo la propuesta de salario presidencial para el siguiente sexenio, sino que dio a conocer la gigantesca cantidad de dinero que gana el de Atlacomulco y que no es poquito… más lo que se ha acumulado.

Una pregunta ¿Las cantidades publicadas, son reales? Porque suena ilógico que mientras el presidente de la República gana más de 200 mil pesos mensuales, el Titular de la Presidencia del otro poder, el Judicial, en el mismo período gana tres veces más. Estamos hablando de más de 600 mil pesos.

Ayer mismo en este espacio citaba el salario de un empleado y lo que paga de impuestos el empresario mexicano, mientras las ‘altas responsabilidades del país’ nos siguen metiendo en el bache económico social a la población. Más los contratos, convenios y leyes que nos someten al pago de deudas que nunca, personalmente, contrajimos. 

Desde el martes pasado, los medios de comunicación mexicanos informan a su público sobre el más de un millón de pesos que cada diputado federal se llevará al concluir su gestión en la 63 Legislatura.

Para ser más exactos, son pasaditos del millón doscientos mil pesos, porque los diputados ahorraron el 12% de su salario mensual durante los tres años de su encargo, lo que equivale a poco más de 450 mil pesos. Solo que se duplica porque ellos mismos arreglaron la Ley para que del presupuesto de la Cámara se les entrega, una cantidad igual a su ahorro.

En otras palabras. Usted y yo aprendimos desde la escuela primaria, que en México existen tres Poderes de la Unión: Legislativo, Ejecutivo y Judicial, solo que ahora con el escándalo de la austeridad y el combate a la corrupción, la información del mismo gobierno transparenta que quienes hacen las leyes, quienes las ejecutan y quien supervisa su observancia presumen un salario hasta 7 siete mil veces el salario mínimo diario del quien dio su voto.

No me desdigo, solo le hago el comentario adicional que, lamentablemente esos montos no son ilegales. Están dentro de la Ley porque así está escrito, por la simple y sencilla razón de es el Poder Legislativo quien autoriza en qué se gasta el presupuesto. El Ejecutivo gasta y el Judicial, supervisa que los dineros se gasten en lo que dice la Ley.

En otras palabras, en el Poder Legislativo de proponen Iniciativas de Ley, ahí mismo se discuten y en el mismo recinto de aprueban.
Si los legisladores “se portan bien”, son candidatos a que, al término de su gestión, pueden alcanzar un nuevo cargo de dirección o asesoría en la burocracia.

Esta es política a la mexicana, con una ideología compartida en la clase política del poder.

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