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  • Dicen que el que se lleva se aguanta

La madre de la democracia

Los habitantes de Reynosa ya no encuentran a que Santo encomendarse; la situación que van vivido durante el último año y que ha dejado cientos de hogares enlutados, muchos de ellos de gente inocente, que el único error que cometió fue estar en el momento y lugar equivocado, nos hace retroceder a épocas que se creían superadas.

¿Qué pasó con aquella ciudad “modelo” de Tamaulipas, que por dos décadas de manera sostenida mostró el mayor desarrollo económico, en crecimiento poblacional, donde se construían por miles viviendas de interés social?.
Reynosa fue un tiempo el orgullo de Tamaulipas, destino de las principales inversiones en obras, tierra de oportunidades, espacio ideal para el crecimiento de los emprendedores y terruño de políticos de altos vuelos.

Hoy sus habitantes viven en la incertidumbre de cada nuevo amanecer; la ilusión y obsesión de los ciudadanos que habitan en esa noble tierra ya no es crecer económicamente, los tiempos de las ambiciones monetarias han cedido, a la imperiosa necesidad de mantenerse con vida.
El riesgo de las balas perdidas es cada vez mayor y por esos caprichos de la vida, en lo que puede considerarse como parte de las leyes de equilibrio de la naturaleza, la desgracia no distingue entre ricos y pobres, entre hombres, mujeres y niños… tampoco entre personas comunes y personajes influyentes.

La muerte se ha considerado desde tiempos remotos como la madre de la democracia: no discrimina a nadie.

Y esa populosa ciudad de la frontera de Tamaulipas, la parca ha sido generosa en los traslados que realiza de manera constante, gracias a que hay partes muy empeñadas en lograr que disminuya la tasa demográfica.
Amigos y familiares que allá radican, en forma continua narran las fatales crónicas que no se reflejan en el trabajo de los medios, que se encuentran seriamente acotados por los riesgos de sobrevivir en una región, donde la vida… si vale nada.

En fecha reciente ocurrió un hecho que vino a meterle más calor al brasero, con la ejecución de un personaje muy identificado con el equipo que gobierna Tamaulipas y que por añadidura es originario de esa misma población, lo que como es de esperarse, tendrá efectos muy drásticos, donde los más expuestos, son los hombres y mujeres que salen diariamente a dar su mejor esfuerzo para llegar el sustento a sus familias.

También como ya se ha vivido en amargas experiencias recientes, los alumnos que van a las escuelas para dar un paso más en su desarrollo, se encuentran en riesgo constante de no regresar a sus hogares y convertirse en parte de esa fría estadística que ya se perdió, entre cifras confusas y de la más baja credibilidad.

Y pensar que lo que pase en Reynosa no ejerce influencia en San Fernando y municipios aledaños, es cerrar los ojos a la razón, porque existe una gran relación en actividades comerciales, temas de salud, académicas y de carácter familiar que con frecuencia nos llevan a pisar su territorio, o que vengan para acá, con todos los peligros que la travesía implica.
La pregunta: ¿qué tiene pasar para que Reynosa vuelva a la normalidad?…

Muchos piensan que Tamaulipas requiere de la presencia de un comisionado federal, como ha ocurrido en otras regiones del país, donde las administraciones electas en las urnas, no encontraron la receta para tener a sus regiones en la paz que sus habitantes reclaman como principal beneficio y derecho.

Deprime conocer las noticias que son el PAN de cada día en esa ciudad emblemática de la ex pujanza tamaulipeca, pero fastidia más aun, la oscuridad que impide percibir la luz del otro lado del túnel; no se miran siquiera destellos de una solución que pueda poner fin al cruento escenario que se está viviendo, mientras que los discursos oficiales, anunciando que “ahora sí” las instituciones van con todo, son escuchadas con sorna, por parte de una sociedad, que a estas alturas… ya no cree ni en la paz los sepulcros.

A propósito, mañana 7 de junio se celebra en México, “El Día de la Libertad de Expresión”… pero ¿hay algo que festejar?.
Este es uno de los países donde más periodistas son asesinados y el porcentaje de esclarecimiento y castigo de los responsables, apenas llega al uno por ciento.

La Libertad de Expresión si existe, pero se paga con sangre, mientras que el estado pomposamente garantiza este derecho… pero no puede evitar que maten a los periodistas, mientras que tampoco puede dilucidar los homicidios y mucho menos, detener y castigar a los responsables.

Se trata de una “libertad” que funciona de manera muy relativa, de tal modo que en los tiempos actuales, hablar abiertamente de las cosas que suceden todos los días en el país, es un excelente pasaporte… para pasar a un nivel superior de existencia.

Ya lo ve; en Cd. Victoria mataron hace más de una semana al corresponsal del periódico Excélsior HÉCTOR GONZÁLEZ ANTONIO y al momento, ni rastros de los motivos, ni rostros de los asesinos.

En tanto, le quiero comentar que la ventaja de la candidata del PRI a la Diputación Federal por el distrito 03 de Tamaulipas COPITZI HERNÁNDEZ GARCÍA en los municipios de “El Valle de San Fernando” es indiscutible; lo anterior se palpa en los comentarios de personas de todas las edades que encuentran una identificación muy plena con los postulados de campaña de la talentosa riobravense.

Durante constantes visitas que realiza por esta región, “COPI” se lleva el morral lleno de expresiones de apoyo al proyecto que representa, donde destaca una oferta muy amplia para la atracción de fuentes de empleos que se requieren de manera urgente.

Hablar con humildad y saber escuchar a las personas que se acercan a su paso, le ha brindado la oportunidad de penetrar en todos los ámbitos de la vida local y de compartir ideas que se convertirán en acciones legislativas, una vez que se encuentre instalada en la Cámara de Diputados.

COPITZI HERNÁNDEZ tiene asegurada la victoria en San Fernando, pero no por eso se duerme en sus laureles; a pie sigue recorriendo una y otra vez, las distintas zonas geográficas de una región que ha manifestado la intención de recuperar para el pueblo, los espacios perdidos.

Esta es una realidad y un referente de la conciencia de un pueblo que en el ejercicio de la potestad que le concede la democracia, encuentra en las urnas la decisión de su propio destino, que en esta ocasión aplicará con el mayor conocimiento de causa, dispuesto a enmendar el rumbo y evitar caer en errores que le han costado muy caros a la sociedad.

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