CNT Dice
  • 19 de noviembre “Día Internacional del Hombre”

El celador del Congreso del Estado.

Sin duda que la Casa del Pueblo; es decir el Congreso del Estado de Tamaulipas, hoy en día se ha convertido en un bunker al contar con una vigilancia como si fuera una un Centro Penitenciario, fuera de los que ya existen en el Estado, porque para ingresar a ese edificio que dicen, repito la casa del pueblo, los asistentes, el pueblo pues, tienen que registrarse, poner a donde van, que van hacer e inclusive firmar un libro.

Esto, sin duda cae en la vulgaridad, porque este control sólo se hace con las personas y los representes de los medios de comunicación; es decir reporteros, camarógrafos, fotógrafos, no así como los diputados, sus asesores, choferes y demás, lo que indica que es una acción discriminatoria a todas luces por el jefe de Seguridad, un tal, Jesús Molina Larumbe que aparece como empleado de confianza con el número 133 y con sueldo nato de 32 mil 046 pesos.

Este sujeto de marras pertenece al área Servicios Administrativos y Financieros, ahí está incrustado ese departamento de Seguridad, en tanto, en Ley sobre la Organización y Funcionamientos del Congreso del Estado de Tamaulipas, en su artículo 63 en su inciso f) indica. De seguridad, que comprende de salvaguardar de la integridad física de las personas; vigilancia y cuidado de bienes muebles e inmuebles; y supervisión de los accesos a las instalaciones del Congreso.

Sin embargo, no existe un reglamento, donde esta área tenga sus facultades, porque una ley o norma como se indica es más bien una ocurrencia, debido a que en ella no se habla de que se tienen que registrar, a donde vas, que vas hacer, esto principalmente para los representantes de los medios de comunicación, al grado que los trabajadores a cargo de ese tal, Molina Larumbe quien no firme, amenazan diciendo ahí está el capital, inclusive te siguen como si uno fuera un delincuente, así también buscan impedirte el paso.

Lo que también desconocemos si esa área de seguridad que tiene el poder legislativo, que a mi juicio no tiene nada que hacer, es parte de seguridad pública, porque así es como se maneja hasta el momento, entonces se debe de conocer si tanto, Jesús Molina, como sus representados han presentado exámenes de control y confianza; es decir que este aptos para ese cargo, porque más bien lo que realizan en ese departamento son sólo ocurrencias y nada más.

Nunca se había visto tanto control, sólo en esta legislatura local, donde creo que tanto funcionarios, como legisladores locales tiene “delirio de persecución”, más no creo que los trabajadores, porque ha llegado al grado que por instrucciones de este jefe de seguridad, han ordenado a sus subordinados tener que sacar personal con la fuerza de esa seguridad, esto es el colmo de los colmos.

En tanto, el celador del Congreso, porque es como se conduce en el interior del poder legislativo esta impune, debido a que no tiene un reglamento y una Ley que indique que sí y que no debe de hacer, porque sólo dice que es departamento de seguridad y nada más.

Este departamento, no tiene nada que hacer, porque más bien discrimina con esas ocurrencias que ponen como seguridad, cuando no existe una norma que los rija y los controle, porque ese artículo 63 de la Ley simplemente se lo pasan por el arco del triunfo.

También no sabemos si dentro de la Constitución Local de Tamaulipas o de nuestra Carta Magna Mexicana, exista un artículo donde diga que el poder legislativo al menos en Tamaulipas, deba de tener en su interior un área de seguridad, cuando todos sabemos que es la casa del pueblo.

Por lo tanto, el manejo que hoy se le da al Congreso del Estado, por medio de ese departamento deja mucho que desear, ya que esta vez, esta para intimidar, estorbar, amedrentar, hostigar e inclusive ultrajar, no sólo a los visitantes, sino a los representantes de los medios de comunicación, pero más aún a los propios trabajadores de ese poder, al grado que dicen ahí bien el capitán o ahí viene el titular de la Unidad de Servicios Administrativos y Financieros, a ese grados es como se trabaja y se vive en ese interior del poder legislativo.

Lo que han hecho con la actual legislatura local de Tamaulipas, es manejarla como si fuera una empresa privada, cuando es pública, señores funcionarios, no pueden aplicar los mismos criterios que en sus negocios, tampoco están en sus casas, es un área oficial, donde llegaron por la voluntad del pueblo y así es como les pagan, al menos en este edificio del Congreso del Estado de Tamaulipas, donde se dice que es soberano y libre.

Por último, deben de legislar y aplicar una ley y un reglamento a ese departamento de seguridad donde está el celador del Congreso, porque si las comisiones legislativas y las áreas internas de ese poder tienen un control que obedecer, entonces esa área también debe estar sujeta. Pero más bien la deben de segregar, no tiene una función especial obligatoria, sólo la de ultrajar.

Por hoy es todo.

HASTA LA PRÓXIMA.
Correo Electrónico.
leal6418-14@hotmail.com

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