CNT Dice
  • Ricardo Anaya se sale con la suya

No terminan por cuajar

Los alcaldes en Tamaulipas no han terminado por sentarse bien en su silla y siguen sin poder dar algún resultado tangible en su corta administración. Tan corta es, que ya deben estar pensando en la sucesión.

Y es que algunos, ven tan pequeña su gestión, que ya contemplan la reelección.

Pero algunos son tan chiquitos que trabajan más en lo urgente que en lo importante y sus gobernados, al final de cuentas, son los que siguen pagando los platos rotos de años y años de padecer malos gobernantes.

Claro, hay algunas excepciones, sin embargo, siguen teniendo muchas deficiencias y muchas asignaturas pendientes por trabajar.

¿Cómo evaluaríamos a los principales alcaldes tamaulipecos?

Vayamos de uno por uno iniciando desde el norte para ir bajando poco a poco por todo el estado:

Nuevo Laredo: Enrique Rivas Cuéllar.- El municipio es de su grupo político y tienen el control de él, por lo tanto su misión ha sido el de congraciarse con el gobernador Cabeza de Vaca. Se ha enfocado más en eso que en cumplir compromisos. Eso sí, de todos, ha sido el único que ha presentado su “3 de 3”, pero lo hizo desde que fue postulado candidato. La transparencia es su talón de Aquiles.

Reynosa: Maki Ortiz Domínguez.- La soberbia y la arrogancia han sido su principal “aliado” y que la sigue a sol y sombra. No ha dado una en cuanto a los compromisos asumidos en campaña: los servicios públicos siguen deficientes y la inseguridad crece. Su pleito político por berrinche y capricho tiene hundido en el olvido a ese municipio que prometía más. Lo destacable es que es el único gobierno municipal que ha cumplido con la transparencia.

Río Bravo: Juan Diego Guajardo.- Ya se dio cuenta que no es lo mismo ser alcalde “opositor” que un edil consentido del gobernador del mismo partido que le hacía el trabajo. Se ha distinguido más por sus dimes y diretes que por la chamba. Está peleado con la transparencia.

Matamoros: Jesús de la Garza Díaz del Guante.- Es un buen tipo, pero de eso no viven los municipios. A él le heredaron muchos compromisos políticos, mismos que no le han permitido aterrizar sus proyectos. Pobre, va que vuela a entregar la silla nuevamente al PAN.

San Fernando: José Ríos Silva.- Quizás es el peor. Está peleado con todo mundo y peor aún, en menos de cinco meses de gestión la corrupción se le nota a cada paso que da. Tan olvidada tiene su chamba que hasta ahora no tienen ni siquiera un sitio de internet.

Mante: Juan Francisco Leal Guerra.- Ha trabajado aunque aún no aterriza todo su proyecto. Poco se puede hablar de él, no es un político al que se le pongan los reflectores, pero sí es uno de los que sí le ha apostado a la transparencia y eso le da una buena evaluación.

Tula: Antonio Leija Villarreal.- La gente está arrepentida de haber votado por él, aunque el antecesor era peor. El asunto es que Leija ha sido cuestionado por presuntos actos de nepotismo y por incompetencia. Es uno de los alcaldes que no se ha puesto a trabajar.

Madero: Andrés Zorrila.- Piensa que sigue en campaña y no le cae el veinte de que ya es Presidente Municipal Constitucional. Con risas y siendo simpático no se puede gobernar. Es otro que la opacidad lo sigue acompañando.

Tampico: Magdalena Peraza Guerra.- Su colmillo político poco a poco lo ha sacado para trabajar. Se tardó mucho, sin embargo, ya se está notando su mano. La gente la quiere porque la primera vez trabajó bien. Va que vuela para la reelección, no obstante, la transparencia se le ha negado y tiene que trabajar más en ello.

El resto, “ni fu ni fa”. Pero ya es necesario que todos y cada uno de los gobernantes que elegimos el cinco de junio de 2016 comiencen a dar resultados. La gente los quiere ver trabajar y los quiere ver más cerca de ellos. La paciencia se está agotando.

PUNTO FINAL.- “El periodismo no es un oficio: es una vocación, y se necesitan muchas condiciones para ejercerla”: Zenaida Bacardí de Argamasilla.

Twitter: @Mauri_Zapata

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